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UNA LECTURA COMPARTIDA · NATURALEZA Y MEMORIA

Cuidar el recuerdo
en la naturaleza.

Hay recuerdos que regresan con un aroma, una hoja o una conversación. Darles un lugar también puede ser una manera de acompañarnos.

Vista de los terrenos, árboles y un cuerpo de agua en Campo Santo El Paraíso.
El paisaje de Campo Santo El Paraíso. Fotografía de archivo; no representa un homenaje particular.

En muchas familias puertorriqueñas, hablar de una planta es también hablar de alguien. El recao puede traer a la conversación una cocina; una flor puede recordar un patio donde se reunía la familia. Esos vínculos cotidianos nos invitan a pensar en el lugar que la naturaleza ocupa en nuestra memoria.

Una lectura que abrió esta conversación

Leímos El duelo en el jardín, de Eduardo Díaz, publicado el 2 de febrero de 2026 en su blog Lo que me queda por plantar. El autor reflexiona sobre lo que sentimos al perder una planta vinculada a nuestra historia. Una de sus frases nos dejó pensando:

«Cuidar no garantiza eternidad».

Eduardo Díaz · El duelo en el jardín

A partir de esa lectura, compartimos nuestra propia reflexión: el cuidado puede tener valor en el presente, incluso cuando sabemos que no podemos conservarlo todo. Una conversación, un gesto atento o el tiempo que ofrecemos a otra persona pueden encontrar su sentido en ese momento compartido.

Recordar a su manera

Para una persona, conservar un recuerdo puede significar sembrar. Para otra, puede ser sentarse a la sombra, mirar una fotografía o contar una historia que aún no había compartido. También puede elegir guardar silencio. Nos interesa que haya espacio para esas distintas maneras de estar, sin convertirlas en obligaciones ni imponer un calendario.

Un jardín conmemorativo puede comenzar con una pregunta sencilla: ¿qué le gustaría recordar? Tal vez sea un aroma de la casa de sus abuelos, una costumbre familiar o una enseñanza sobre la tierra. Si la familia decide plantar, elegir juntos una especie adecuada al lugar y acordar quién podrá cuidarla permite que ese gesto sea posible en la vida cotidiana.

Lo que queremos cultivar en Barranquitas

En Campo Santo El Paraíso, Siembra y Cosecha propone encuentros alrededor del huerto y la naturaleza. Queremos dar lugar a los conocimientos de las personas mayores y al intercambio con estudiantes, familiares y otras generaciones. Una enseñanza sobre una planta puede convertirse en una conversación donde alguien se sienta escuchado.

Esta reflexión acompaña ese propósito comunitario. Cada persona puede decidir qué desea compartir y en qué momento. Participar en una actividad, observar o conversar son posibilidades que se coordinan con el equipo según las condiciones de cada encuentro.

Conozca más sobre el huerto que nos reúne y el programa Siembra y Cosecha. Para consultar próximos encuentros, puede comunicarse con recepción al 787-956-6577.

La conversación sigue

Su voz también tiene un lugar.

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